¿Cómo conseguir una pradera de revista?

¿Cómo conseguir una pradera de revista?

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UNA  PRADERA  DE  REVISTA

Tener en su jardín una alfombra verde de césped sano y uniforme no es difícil, pero requiere una serie de cuidados a lo largo del año para mantenerlo en un estado óptimo.

Estas labores anuales son:

  • LA  SIEGA:

El césped requiere numerosas siegas a lo largo del año. Los sucesivos cortes favorecen que las  cespitosas se extiendan a lo ancho y cubran de manera más tupida el suelo. Las siegas también evitan que el césped se espigue y complete su ciclo vital marchitándose.1

(En su centro de jardinería le asesorarán sobre todo lo que necesite, para conservar el césped verde e impecable).

¿Con qué frecuencia hay que cortar la pradera? Esta pregunta clave no tiene una única respuesta. Depende de muchos factores: clima, orientación, suelos, especies plantadas, uso, frecuencia de riego, etc. Como regla básica, no se debe cortar más de un tercio de la longitud de la hoja en cada corte, aunque la lógica dice que en verano, es decir, en periodo del crecimiento, habrá que cortar mucho más a menudo, mientras que en invierno, sobre todo en las zonas más frías, la frecuencia del corte se debe reducir drásticamente.

Respecto a la altura del corte, cada especie de césped requiere un corte determinado. Es aconsejable seguir las instrucciones del fabricante, pero no olvides, que en condiciones extremas (mucho frío, mucha calor, riego insuficiente) tendrá que subir la altura del corte, para no castigar demasiado la hierba.

  • EL  RIEGO:

Otro de los factores decisivos para tener un césped de calidad es el riego, ya que la mayoría de las cespitosas son muy exigentes en el agua. Sin embargo, un error muy frecuente es, sobrerregar. El riego debe hacerse en función del tipo de hierba y, sobre todo, de la evaporación – transpiración. Su frecuencia también depende del clima, época del año y el suelo.

Para un uso eficaz del 2agua, en época de calor, no riegue en las horas centrales del día, no solo para evitar la pérdida por evaporación, sino también para proteger las hojas de las quemaduras y, sobre todo, de enfermedades.

Recuerde que los riegos más abundantes y espaciados incentivan la profundización de las raíces y, por lo tanto, una mayor resistencia a la sequía.

 

  • EL  AIREADO:

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Con el tiempo, el césped acaba compactándose, lo que impide a las raíces crecer en condiciones óptimas y recibir el agua que necesitan. Este problema se agrava cuando la tierra es arcillosa. La labor del aireado intenta compensar la compactación, extrayendo pequeños terrones del suelo, como si fuese un sacabocados.

 

  • EL  RECEBADO:

Consiste en aplicar una pequeña capa de arena, mantillo o una mezcla de ambos sobre el césped. Esta labor está especialmente indicada tras el aireado, porque se rellenan los huecos con un nuevo sustrato más suelto que facilitará que las raíces se extiendan y la calidad del césped mejore.

  • EL  ESCARIFICADO:

En muchos céspedes se suele acumular una capa de restos vegetales, musgo y tierra en la base de la hierba, que impermeabiliza el suelo y favorece la aparición de hongos y plagas. Para eliminar este colchón debe escarificar, es decir, arañar la superficie de la tierra. Puede usar un rastrillo en superficies pequeñas, o una escarificadora en praderas más extensas. La frecuencia del escarificado dependerá del clima y la orientación del terreno. En zonas más sombrías y húmedas deberá hacerlo más a menudo, hasta una vez al año, pero en céspedes mejor situados no haría falta recurrir a esta labor en varios años.

  • LA  RESIEMBRA:

En ocasiones surgen calvas en el césped, donde deberá resembrar. Antes de hacerlo debe mejorar la zona donde se ha producido esa calva; para ello, aplique mantillo y remueve el terreno ligeramente con una azadilla. Las mejores épocas son al inicio de la primavera o el otoño; evite las épocas de mucho calor o frío. Puede aprovechar las labores de recebo para resembrar.

  • EL  ABONADO:

En primavera, es el mejor momento para abonar el césped. En otoño y verano, hay que prepararlo para el estrés de temperaturas (altas y bajas), es mejor utilizar un fertilizante potásico, y para la siembra, uno rico en fósforo. Lo más sencillo es recurrir a abonos específicos para césped, que suelen ser formulados sólidos de liberación lenta, es decir, que aportan los nutrientes necesarios a lo largo de varias semanas o meses.

  • LA  ESCARDA:

En cualquier césped es normal que surjan malas hierbas que estropean su aspecto. Para prevenir su aparición, siegue la pradera con frecuencia y a la altura más baja que permitan las cespitosas plantadas  y la época del año. Esto mantendrá a raya a muchas inquilinas no deseadas, aunque deberá combinarlo con escardas manuales (sobretodo, si la parcela es pequeña y cuando las malas hierbas son gramíneas) o químicas, aplicando un herbicida para hoja ancha.

Si en su pradera aparece musgo, un buen abonado y unos escarificadores regulares, le permitirán reducir el problema. Si por ser una zona sombría y húmeda, el musgo persiste, conviene que utilice un producto antimusgo. Pide consejo en su centro de jardinería.

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